El espectáculo se abre con Aluminio, del coreografo Mats Ek y que se estrena esta temporada. Se trata de una pieza de unos 35 minutos de duración, con música contemporánea. No es uno de los magníficos ballets con argumento a los que nos tiene acostumbrados (o más bien malacostumbrados). Pero tampoco es una obra abstracta, tan sólo algo críptica, que plantea una situación, o más bien, un tema: el de la cotidianeidad que nos estanca. Dice el coreógrafo que “en un principio se llamaba Ik. Pero es una palabra sueca que no tiene traducción y que se trata de una negación rotunda y mayestática. Absoluta. Y me pareció demasiado tajante decir NO". Escenografía, vestuario, todo evoca el título de la obra, Alumnio, que el coreógrafo relaciona con “resistencia, no en un sentido político, sino más bien como un estado mental que uno crea para evitar…
Comentarios