Muy irregular resultó este concierto de abono protagonizado por el joven violinista Nicolaj Znaider y Juanjo Mena al frente de las huestes de la OSCYL, aunque la responsabilidad se inclinó más por lado del segundo que del primero. Efectivamente, poco cabe reprocharle al gigante danés Znaider, cuya elegancia, imaginación y buen gusto (un poco a la antigua usanza) le hizo acreedor del merecido entusiasmo del público con su interpretación del Concierto para violín de Felix Mendelssohn, obra conocidísima y archigrabada.
Inmersos en el romanticismo clasicista de este autor pese a las evidentes innovaciones de la obra, ceñido aún a reglas muy determinadas, y después de haberla escuchado tantas veces, cabría pensarse que en ella poco campo queda libre para resultar original. Pero no es así. Znaider aprovecha esas notas, esos momentos que en…
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