Comenzó la Orquesta Sinfónica de Chile su Temporada del Descubrimiento, aquella que ha merecido, desde siempre y por su concepción, al menos mis más grandes halagos. Y no porque se trate de un ciclo de conciertos donde se exponga muy buena (o mala) música, ese no es el fundamento; la gracia de esta segunda parte de la Temporada 2005 es que con ella la Orquesta se hace cargo de una de las tareas más importantes que por ser una institución universitaria tiene que emprender, la pedagógica. Se trata, cada año, de subir al escenario del Teatro Universidad de Chile a jóvenes intérpretes y creadores que, junto a una de las agrupaciones musicales más relevantes del país, muestran su trabajo, por el que se han destacado a pesar de su corta edad.
El puntapié inicial se dió con Wenn es nur einmal so ganz stille wäre para barítono y orquesta, estreno…
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