Siempre es interesante la ocasión de comprobar cómo se encuentran, artísticamente hablando, esos nombres señeros que, bien en directo para algunos, o a partir de las grabaciones —sobre todo para los más jóvenes—, han hecho disfrutar con sus cualidades en no pocas ocasiones. Buen ejemplo de ello resulta Elena Obraztsova, la gran mezzo rusa que tuvo su época de gloria allá a finales de los 70 y los 80.
Con el recital del día 26 comprobamos que algunas de las características que dieron individualidad a su canto se mantienen, para bien o para mal, aunque con el claro desgaste que, lógicamente, la cantante ya arrastra. Nunca fue Obraztsova artista sutil: su magnífica voz, rica en armónicos y de metal típicamente eslavo, le permitía un juego de contrastes que aún mantiene, un poco en claroscuro y sin mucha capacidad para entrar en el verdadero…
Comentarios