Nuevamente la Escuela Reina Sofía hizo gala de su capacidad formativa de futuros profesionales presentando cinco cuartetos de cuerdas, de los cuales cuatro están formados por alumnos regulares de la escuela, y uno, un joven cuarteto estable, se está perfeccionando bajo las órdenes del maestro Rainer Schmidt. La impresión, en general, fue excelente. Y nuevamente resultó muy interesante constatar cómo se distingue un cuarteto estable -con muchísimas horas de ensayo a sus espaldas- de aquellos formados por los alumnos de sus respectivos instrumentos, que evidentemente ensayaron también, y bastante, porque todos lo hicieron muy bien, pero no con la asiduidad de aquellos.
Se confirma así lo que ya se sabe, pero no se toma en serio en España: el cuarteto de cuerda es eminentemente formativo en materia de calidad de quienes lo cultivan, y si no…
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