Había bastante expectación por ver qué podía dar de sí Dietrich Henschel en unas labores muy distintas a las que en él suelen ser habituales. El famoso barítono alemán tiene aún muy poca experiencia con la batuta, y eso se notó en ciertos aspectos, como veremos, aunque también debe decirse que se mostraron ideas interesantes, entusiasmo y todo aquello que, en directores más avezados, va faltando cuando la rutina empieza a imponerse.
Henschel en el podio resulta ciertamente curioso: vestido con ropa mucho más informal de lo que acostumbramos a ver, utiliza todo su cuerpo para intentar transmitir a los músicos los matices que quiere imprimir a sus versiones, incluso imitando la ejecución de algunos instrumentistas, como los violines. Cimbrea su magro físico hasta posiciones ora retorcidas y nerviosas, ora estáticas, y experimenta con gestos…
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