Resulta difícil saber en cuántas ocasiones se ha topado uno a lo largo de su vida con Lorin Maazel, ya sea dirigiendo ópera o conciertos, ya sea en vivo o bien a través de grabaciones, o incluso valseando en el primero de año vienés. Mil y una veces le hemos visto por televisión en las cuatro esquinas del planeta haciendo música. Y aunque es una super-vedette, Maazel se nos hace próximo, gracias a su sonrisa pícara y a su discurso en cualquiera de los muchos idiomas que domina, y gracias a esa expresión -habitual y familiar- que recuerda al tío que todos hemos tenido, el que hizo las américas y cuya visita siempre se convierte en un acontecimiento.
Hace exactamente un año, el 15 de julio de 2004, Maazel tenía que haber visitado Compostela con esta misma orquesta parmesana -de la que es director musical desde mayo de ese año-, pero se puso…
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