Con el recital de este domingo concluyó el ciclo de tres conciertos consecutivos donde hemos tenido ocasión de comprobar la versatilidad musical de Dietrich Henschel en su doble faceta como director y como barítono. Así, el viernes dirigió el Ensemble Diabolicus de París en un largo programa titulado 'Serenata' y en el que, además, aportó su voz a la Serenata para barítono y orquesta de cámara op 24 de Schönberg. Al día siguiente se situó al frente de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León; el domingo, finalmente, ofreció un recital de lieder de Beethoven y Mahler, mismos autores, por cierto, que los escogidos el día anterior para su debut sinfónico.
La presencia de Henschel sobre el escenario resulta poderosa y atrayente. Utilizando todo su cuerpo para transmitir la expresividad de la música -algo, quizá, más justificado aquí que el…
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