Qué satisfacción da oír a tres jóvenes músicos – todos tienen en torno a 30 años – haciendo buena música de cámara. Que los tres provengan de Levante no debe sorprender: algo comparable en calidad aún es inimaginable en el centro o sur del país, y tendrán que pasar muchos años aún para que esta situación poco satisfactoria pueda corregirse. Tampoco sorprende que el violinista se haya perfeccionado en el extranjero – la crisis de cuerdas altas continúa y los avances son lentos e irregulares.
El programa constaba de obras de juventud – salvo la de Montsalvatge, cuyo Trío fue terminado alrededor de 1980, pero los dos movimientos iniciales ya los había compuesto muchos años antes. Y además, todo la música del maestro tiene espíritu joven – así que, en definitiva, lo que oímos fue música joven, interpretada por jóvenes: esto siempre suele…
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