Qué pena que este concierto no tuviera lugar en el Castillo de Vilafortuny, con una acústica ideal para un cuarteto de cuerdas, porque la de la Ermita es demasiado generosa, y su amplia reverberación impide que se oiga con nitidez todo lo que sea contrapuntístico. En cambio, pasajes de melodía acompañada sonaron muy bien, lo mismo que determinados pasajes lentos.
El Cuarteto Casals afronta este tipo de riesgos con la veteranía que les caracteriza, a pesar de su juventud – deben de estar cerca de un promedio de 30 años de edad. Siendo así, es sorprendente su madurez musical y su destreza técnica, fruto, sin duda alguna, de un trabajo paciente, perseverante y concienzudo. Ha sido un acierto traerlos a Cambrils, justo antes de sus actuaciones en Irlanda y en el Festival de Salzburgo, nada menos. Y es que fue precisamente aquí en Cambrils y…
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