En esta remota aldea, que generalmente fascina a los visitantes del exterior de quienes solemos escuchar como uno de los mayores elogios que Buenos Aires es una ciudad "que parece europea", a veces algunos de sus habitantes -atacados del "síndrome de Marco Polo"- nos lanzamos a descubrir lugares del mundo a los que sólo conocemos por referencias periodísticas o televisivas.Glyndebourne era, para esta cronista, uno de esos rincones llenos de magia y belleza natural, en el que además había una actividad operística como muestra de la cual, muy de vez en cuando, nos llegaba un video sin mayores comentarios.De manera que, después de 12.000 kilómetros hasta Londres y de una hora de tren en dirección a Sussex, en el sur, pudimos reconocerlo y advertir su valor, su significación y su importancia cultural, sintiendo al mismo tiempo lo…
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