Cuando en el verano europeo de 1913 el tenor veronés Giovanni Zenatello tuvo la idea de homenajear a Giusseppe Verdi, en el centenario del nacimiento del genial compositor, mediante la puesta en escena de la ópera 'Aida' en el marco espectacular que brindaba el anfiteatro conocido como 'La Arena di Verona', estaba lejos de imaginar que comenzaba una serie de funciones dedicadas al género lírico que este año 2000 alcanzó su septuagésima octava edición.Zenatello, su esposa la mezzosoprano María Gay, dos amigos oriundos también de Verona, el maestro de coro Ferruccio Cusinati y el empresario teatral Ottone Rovato, estuvieron de acuerdo en que Aída era la obra más acorde con la grandiosidad que ofrecía La Arena.Este lugar, verdadero lugar de peregrinación para los amantes de la lírica, fue construído en el siglo I después de Cristo, hacia el…
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