El Maestro Dante Cucurullo, al presentar la pieza Pinceles para un Angel en concierto, apartada de la danza para la que fue escrita, asumió el reto de hacerla valer por sí sola, lejos del programa y la visión escénica. La partitura asumió el protagónico y salió airosa. Esta es una obra corta y de estructura unitaria, en la que aparecen nuevos argumentos en cada trozo, en la que el señor Dante utilizó como elemento aglutinador la atmósfera armónica y tímbrica y algunas células rítmicas que merodean la pieza de principio a fin. Con eso, creó una obra sinfónica que se escucha fácilmente, fabricó una madeja con sonoridades potables, con gracia y con un indiscutible sabor a siglo XX. El autor, al interpretar su obra, consiguió que esa sensación de comodidad fluyera y que los músicos se involucraran plenamente en el empeño.La Sinfonía con…
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