Superlativos deleites estéticos deparó a los oyentes el noveno concierto de abono de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), el viernes, en el Teatro Nacional, tanto por la batuta relevante del israelí Ferenc Gabor, director invitado, como por la actuación reluciente del ruso Andrei Písarev, solista en el piano.
Excelsas también fueron las composiciones del programa, obras maestras de Wolfgang Amadè Mozart (1756-1791), figura incomparable del clasicismo vienés, y de Serguei Procófiev (1891-1953), representante eminente del modernismo ruso. En su cuarta presentación en el país, y tercera con la OSN, Písarev de nuevo hizo demostración palmaria de dominio instrumental y sensibilidad artística, gracias a la deslumbrante ejecución que forjó del Concierto N° 3 de Procófiev.
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