Vivir para morir Ven, Muerte, tú, nuestra honorable huésped; / Entra en nuestro corazón. / ¡Libéranos del dolor y del peso de la vida! / Guianos al reposo después de la pena y la miseria. / Enséñanos a respetar, en nuestros hermanos, / Los placeres y las desgracias de la vida. / Enséñanos la ley suprema: / No tomarás el nombre sagrado de la Muerte en vano. Cuando Viktor Ullmann cerró su ópera Der Kaiser von Atlantis con estos versos de Peter Kien, probablemente tenía ya claro su destino: Morir vilmente asesinado junto a tantos otros que corrieron idéntica suerte. Morir, protagonizando una de las páginas más tristes y vergonzosas de nuestra historia, no muy diferente a hechos similares tan recientes y cotidianos como cualquiera de las guerras o actos terroristas que acontecen, cuyo único lenguaje es, precisamente, el de tomar el…
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