El primer concierto de la temporada siempre provoca expectación, como cualquier evento que hace tiempo que no ocurre, y no sólo por el hecho estrictamente musical: la vuelta al recinto y a la "rutina", el reencuentro con viejos amigos, los cambios en los palcos (entiéndase "cotilleo", inherente al elemento social de este tipo de manifestaciones culturales), etc., hacen del primer día algo único. Sin embargo, no suele la orquesta estar en su mejor momento, después de la parada, pese a algunos compromisos, que supone el periodo estival. Así, este primer concierto se saldó con un resultado irregular, que pasamos a resumir a continuación.
De lo mejorcito fue la lectura del famoso nº 5 de las Bachianas Brasileras de Villalobos, obra habitual en las salas de conciertos (es injusto que la atención sobre este autor se ciña a una sola obra, pero…
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