Es siempre fascinante escuchar a una orquesta sinfónica asiática, y ver como los orientales han asimilado -con maestría- los instrumentos y la música occidental. Hace poco oímos a una orquesta de Singapur. Ahora una del Japón. Deberíamos tener vergüenza al constatar que a la inversa, nada o casi nada ha sucedido a la inversa: no existen apenas seguidores occidentales de la música oriental, y no me consta que se haya analizado los motivos para semejante desajuste hasta ahora. ¿Nuestra música es realmente tan superior que la de ellos? ¿Quién lo puede afirmar a ciencia cierta?.
La orquesta NHK es una auténtica centuria: en la obra de Ravel participaron 106 músicos (65 de cuerda, 29 de viento, 10 de percusión y celesta y 2 arpas). El cuerpo de cuerdas suena muy bien, muy afinado y coordinado, pero tal vez un poco distante. Poco usual el orden…
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