El décimo concierto de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), a cuya repetición asistí el domingo, me pareció, al mismo tiempo, festejo de la valía y variedad de la música culta iberoamericana, confirmación de la pericia de nuestra orquesta en este repertorio, y merecido reconocimiento de la destreza artística de los costarricenses Marvin Araya y Ruth Garita. Por vez primera, Araya era invitado a dirigir la OSN dentro de la temporada oficial, y Garita, arpa principal del conjunto, también se estrenaba como solista en ese marco.
El programa consistió en sendas obras de los argentinos Astor Piazzolla (1921-1992) y Alberto Ginastera (1916-1983), en la primera parte, y, en la segunda, del mexicano Silvestre Revueltas (1899-1940). Los tres se encuentran entre los compositores latinoamericanos del siglo XX de mayor relevancia universal. A su…
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