España - Madrid

Un pianista profundo e imprescindible

Aimée Guerrero

miércoles, 26 de octubre de 2005
Madrid, martes, 18 de octubre de 2005. Auditorio Nacional de Música, Sala Sinfónica. Alfred Brendel, piano. Obras. W. A. Mozart: ‘9 Variaciones sobre un minueto de J. P.Duport’, K 573; Robert Schumann: ‘Kreisleriana’, op. 16; F. P. Schubert: ‘Momento musical nº. 1’, op. 94, D 780, ‘Momento musical nº. 2’, op. 94, D 780, ‘Momento musical nº. 4’, op. 94, D 780; Ludwing van Beethoven: ‘Sonata nº 15 en re mayor’ op. 28, ‘Pastoral’. Ciclo Grandes Intérpretes. Localidades: 2290. Aforo: 90%
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Brendel ha llegado a Madrid en medio de su gira de conciertos por Bilbao, Valencia y Barcelona, con un programa de compositores alemanes y austríacos. Reconocido mundialmente por su disciplina y seriedad en el tratamiento de las partituras, Brendel  dejó un excelente sabor de boca este pasado martes en el Auditorio Nacional.

La primera parte comenzó con una obra poco frecuentada en los programas de conciertos, las Variaciones sobre un tema de J. P. Duport, una obra de doce minutos de duración que resulta un paseo por el Mozart más académico. Sin embargo, en las manos de Brendel, con su perfección digital en los pasajes escalísticos de gran velocidad y transparencias de toque, así como la claridad en las líneas polifónicas, se tradujeron en un disfrute pleno.

Con la  Kreisleriana se atreven sólo algunos. Obra importante en la literatura pianística, en la que Schumann a través de diferentes partes, introduce al oyente en su convulso mundo de imágenes, su simbología y caracteres diversos. Creación extensa, donde el músico hizo gala de su notabilísimo arte, porque en sus manos las dificultades se obvian, dando paso al gran mundo romántico, angustioso, delicado, amoroso y desgarrador.

Los Momentos musicales de Schubert son piezas pequeñas pero atractivas y siempre bienvenidas por su condensación estructural y desarrollo emotivo. Brendel una vez más mostró un exquisito gusto tímbrico y dominio de los pp.

A diferencia de otras de la sonatas para piano de su autor, en la Pastoral se percibe una especial tranquilidad, ternura en los temas líricos, como en el Andante, acercándonos al Beethoven más lírico y poético, recordado también en la Sinfonía Pastoral que vendría unos años después. Brendel es un reconocido conocedor de la obra del compositor alemán, por ello se agradece su perfeccionismo y fuerte personalidad interpretativa.

El concierto fue una velada maravillosa por su pianismo más profundo e imprescindible.

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