Habrá que señalarlo pronto: Boulez inauguró a lo grande la nueva temporada de conciertos de abono en el Palau de la Música de Valencia. No hay dudas acerca de que fue uno de esos acontecimientos que han de quedar grabados en la memoria del buen aficionado, puesto que se tuvo ocasión de asistir a la materialización más apropiada y consecuente que ofrecerse pueda de una muy representativa parte de la historia musical del siglo XX. ¿Quién, si no Boulez, directamente engastado como compositor en la tradición musical postwebwerniana y siempre lúcido analista, bien desde la teoría, bien desde la dirección orquestal, de las partituras de este siglo que ya concluye, quién, si no él, podría traducir con mayor autoridad las obras propuestas en el programa? El francés no defraudó de ningún modo, y, desde luego, aquellos que se escudan en la escasa…
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