Excelente idea la de organizar un concierto dedicado a la música creada para la gran pantalla en el marco del Festival de Cine de Valladolid (SEMINCI), dado el estrecho maridaje que, como se encarga de resaltar Maruxa Baliñas en sus estupendas notas, ha caracterizado a estos dos géneros desde el nacimiento mismo del Séptimo Arte, si bien los soportes y los medios han variado según modas y técnicas: desde pianos y orquestinas, pasando por (normalmente defectuosas) sincronizaciones, hasta llegar a la primera versión de El Cantor de Jazz, que incluía ya algunos minutos de lo que conocemos por cine sonoro.
La buena idea inicial de la SEMINCI de organizar un concierto así se vio apuntalada por el programa: en vez de elegir obras más comerciales, manidas u hodiernas, tipo Starwars, ET, Titanic, etc., se optó por recurrir a esos maestros del…
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