Resulta sumamente interesante juzgar lo acontecido en un concierto después de haber asistido al ensayo general del mismo. Valery Gergiev es un director de orquesta que tiene fama de ensayar poco y de llegar a dirigir sus conciertos en el último minuto. Según tengo entendido, juega con la ventaja de disponer de asistentes muy preparados que le permiten estar tranquilo ante cualquier eventualidad. No obstante, nada de eso pasó en sus recientes conciertos madrileños. Para el segundo que aquí comentamos, Gergiev dispuso de la tranquilidad de hacer un largo ensayo de dos horas por la mañana, que dedicó principalmente a la extensa sinfonía Leningrado, y ello resultó claramente determinante para el extraordinario resultado musical conseguido.
Fue un ensayo muy concentrado en poner en orden la interpretación de las obras del concierto. Me refiero…
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