De un tiempo a esta parte, parece que la otrora poderosa Alemania está dejando de ser el motor principal de Europa: los problemas de la economía general y la interminable factura de la reunificación han hecho que se tambalee el llamado ‘Estado del bienestar’ con un índice inaudito de desempleados que le ha costado la cancillería a Gerhard Schröder. Por supuesto, semejante situación también repercute en el el gasto público musical, y ahí está -sin ir más lejos- la cuestión de los teatros de ópera berlineses, que ya se ha llevado por delante, vía fusión, a las compañías de ballet.
Sin embargo, se diría -visto desde fuera- que estos problemas no afectan a otro de los pilares fundamentales del riquísimo patrimonio musical vivo de Alemania, que no es otro que las orquestas de las emisoras de radio; agrupaciones poco conocidas fuera de su país…
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