En un preámbulo a mi crítica del Cuarteto de cuerdas Mandelring, salida el lunes pasado, lamenté la falta de agrupaciones estables en el país dedicadas a la divulgación del feraz y hermoso repertorio de música de cámara. Añadí que, con excepciones, en ese sentido habían faltado compromiso e iniciativa de parte de los artistas músicos. Una de las excepciones que tenía en mente era el compositor, violinista y educador Eddie Mora.
En 1995, tres años después de su regreso al país recién graduado del Conservatorio Chaicovsqui de Moscú, Mora fundó y dirigió la Camerata Latinoamericana, que tuvo que disolver en 1999 por falta de apoyo económico o institucional suficiente. Además, él y el pianista Gerardo Duarte establecieron el Dúo Mora-Duarte, aún dedicado al rescate y difusión de obras de compositores costarricenses.
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