Aunque sólo sea por renombre y a priori, el concierto cumbre del excelente ciclo de Otoño en Clave era éste, no por la obras en sí mismas, sin demasiado tirón o espectacularidad (en lo último, La Griselda del 25 de octubre se lleva la palma sin discusión). Efectivamente, no se puede hablar de Europa Galante y de Fabio Biondi sino con palabras mayores, no sólo por la calidad y creatividad de grupo y director, sino por lo que han supuesto en el devenir de la interpretación historicista en los últimos años, con aquella señera grabación de Las Cuatro Estaciones y muchas otras que vinieron después, imponiendo y desarrollando un concepto sobre todo de los estilos musicales noritalianos de la primera mitad del Setecento desde unas perspectivas lejanas al envaramiento, a la seriedad de otras épocas, adoptando un estilo colorido y virtuoso nacido…
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