Ha sido un acierto de la ONE invitar a uno de los más destacados compositores contemporáneos, para que nos haga una demostración de su arte, tomando contacto con él, personalmente, pero también con los compositores que han influido en él. Es una pena que el poder de convocatoria de los programas de cámara de la ONE sea tan pobre, los que no acudieron se perdieron un buen concierto. Ojalá que la segunda entrega, dentro de una semana, tenga más adeptos. El programa ha de incluir música antigua, y la interpretación correrá a cargo de un grupo inglés, Fretwork, especialistas en la materia. Ojalá atraiga más público.
Además es positivo, en todos los sentidos, que haya intercambio internacional de la música actual: hace pocos días tuvimos aquí a los franceses, la semana próxima vienen los finlandeses, y aquí tenemos esta embajada británica.
Comentarios