Con excelente criterio, el Liceo de Cámara se permite el lujo de presentar, cada cierto número de años, el ciclo completo de las Seis suites para violonchelo solo. Se trata, en efecto, de una serie de obras maestras, que en la actualidad son materia obligada de estudio por todos los violonchelistas del mundo, a los cuales se han sumado los que tañen la viola, que suena igual, pero una octava más alta. Existen indicios de que Bach concibió estas obras originalmente para la viola y que el original estaba anotado en clave de do, pero como estos originales han desaparecido, nunca lo sabremos a ciencia cierta. Es curioso que esta música ya no suene tan bien tocada en el violín, posiblemente por tener que transcribirlas a otra tonalidad, una quinta más alta. Menos mal que los violinistas tienen las Tres sonatas y las Tres partitas, otra…
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