Programa de contrastes el del jueves 11 en el Palacio de la Ópera de La Coruña. Dos sinfonías clásicas, de gran sencillez formal: ese típico ejemplo de lo que se puede convertir en auténticas trampas para quienes se dejen llevar por su aparente facilidad. De escritura leve, transparente y luminosa, pero llenas de un nervio interior, que emana de ellas sólo a condición de dejarlo fluir con la misma naturalidad que llega a nosotros la luz del Sol. Junto a ellas, dos obras compuestas en la primera mitad del siglo pasado (el XX, claro, no lo olvidemos). De mucha fuerza sonora, pero que permiten e incluso exigen interpretaciones llenas de fuerza y brillantez. Un auténtico tour de force, lleno de gran música, para solista, director y orquesta.
El Concierto para viola es obra póstuma e inconclusa del compositor húngaro más reconocido del s. XX.…
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