A veces me pregunto hasta qué punto se ve un director de orquesta influido por los tópicos sobre un determinado compositor. Quiero decir, que al espectador sin duda le/me pasa, y así Chopin siempre nos suena romántico porque 'es romántico'. Pero creo que un director de orquesta debería ser capaz de abstraerse de esos tópicos y fijarse sólo en la música. Y sin embargo ya en varias ocasiones he tenido la sensación de que Víctor Pablo Pérez intenta a menudo amoldar el compositor a su idea, y no al contrario (cosa que le pasa también -curiosamente o no tanto- a Lorin Maazel, a quien le escuché dos sinfonías de Brahms francamente extravagantes).
Por eso la segunda parte del concierto, compuesta por la Primera sinfonía de Brahms, me resultó tan poco satisfactoria. Víctor Pablo parece tener la imagen de un Brahms romántico, pero pesadote, que…
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