Qué cosa tan estupenda es esa de que a estas alturas de la vida venga alguien arrojando nueva luz sobre lo que parecía no admitir ya más lecturas. Y qué gusto da comprobar que la música aún tiene protagonistas que la elevan por encima de la sombra de mezquindad que muchos proyectan sobre ella (¿en qué ínsulas estaría pensando Sancho cuando cometió el desliz de decir que donde hay música no puede haber cosa mala?). Sin duda alguna, a juzgar por lo ofrecido en su primera visita a Valencia, Sir Simon Rattle es uno de esos fecundos protagonistas, uno de esos músicos capaces de desplegar sobre el escenario la inteligencia más concluyente y de conjugarla con la belleza más arrebatadora. Con la moderada juventud que ostenta Rattle, ¿de qué no será capaz en un próximo futuro?Si algo eché de menos en el concierto fue, por una parte, una ya…
Comentarios