Sin duda, el anuncio, hecho por el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea, de un concierto monográfico ejecutado por la “Orquesta de la Comunidad de Madrid”, fue lo que atrajo al numeroso público que llenó el nuevo auditorio del Museo de Arte Reina Sofía. Cuando los asistentes se dieron cuenta que de “orquesta” nada de nada, que esto era más bien un recital de música de cámara, paulatinamente -entre obra y obra- hubo deserciones, y en la segunda parte, un 15% de la asistencia se había marchado. Es que, justamente, la música de Sánchez-Verdú no comulga con grandes faustos: más bien, al revés, es de un carácter intimista, reservada, discreta, inmaterial. Y esto, para cierto segmento del público, no es lo suficientemente excitante.
Yo no opino igual, y la mayoría de los asistentes tampoco. Menos mal, porque al final se produjo un…
Comentarios