Normalmente uno asiste con algo de recelo a los conciertos de orquestas juveniles, especialmente en España, donde la tradición de orquestas de estudiantes en los conservatorios o escuelas de música es tan reciente, que muchos -la mayoría- aun no la han creado (o existe en teoría, pero no actúa en público). Y cuando existen, a menudo se trata de agrupaciones con más voluntad que resultados. Pero no es el caso de la Orquesta Joven de la Sinfónica de Galicia, cuyos componentes -aunque varían algo de concierto a concierto- suelen ser muy profesionales y al escucharlos es fácil olvidar que se trata de alumnos que en muchos casos no han finalizado todavía su formación.
En este caso, se unía además el atractivo de escuchar dos obras 'de repertorio', que por eso mismo no son muy habituales, y a una violinista para mí nueva. Saeka Matsuyama…
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