Reunir obras de juventud de dos genios, Mozart y Ligeti, fue una brillante idea. Es así como puede observarse cómo se desarrollan luego estas mentes privilegiadas. Claro, Mozart tenía apenas 14 años cuando compuso su Cuarteto K 80, y 18 cuando creó las dos series de seis cuartetos, algunos de los cuales se oyeron en estos dos conciertos. Y Ligeti ya tenía 27-30 años (exceptuemos el Dúo para violín y violoncello, de un minuto, compuesto en la madurez) cuando creó tres obras de las cuatro programadas. Pero hay casi dos siglos que separan a los dos, y en este lapso la vida se había complicado, empezando por la educación de los pequeños. Y, al fin y al cabo, prodigios tan jóvenes como Mozart hay muy pocos, y el único que en materia musical le llegó cerca fue Mendelssohn, un siglo más tarde.
Lo que más sorprende del Cuarteto Casals, tocando…
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