Mientras la vida política archipielágica transcurre debatiendo si Gran Canaria debería llamarse como se llama o cambiarle el nombre por G. Canaria, Canaria o simplemente la isla de enfrente, en los ambientes musicales el tema de moda es dilucidar si Juan Diego Flórez es un farsante que se limita a imitar a Alfredo Kraus o si en realidad tiene una gran voz per sè. Como si no bastara para hacer carrera tener el talento de imitar a un tenor de la talla de Kraus. A ver cuántos violinistas son capaces de imitar a un jaschaheifetz o cuántos pianistas de emular a un arthurubinstein.
A este lado del Atlántico se divide a la gente entre los amigos de Gran Canaria y los amigos de Tenerife. Entre los amigos de Kraus y los amigos de los tres tenores, entre los amigos de la ópera o los de la Sociedad Filarmónica… Vamos, que ha cuajado aquello del o…
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