No me gustan nada los consejos. Mucho menos darlos. Pero hay ocasiones en las que parece traición no avisar. Así que allá va: si alguna vez un espectáculo les ha levantado dolor de cabeza, no lo duden, abandonen todas sus buenas intenciones y pudores y huyan de la sala. Si no, corren el peligro de que les suceda lo que a uno, que aún está lamentando que mi cándida ingenuidad me hiciera permanecer sentado confiando en que finalmente, sucediera algo. Hay ciertas cosas que los analgésicos todavía no alivian.Salt (Sal) es una auténtica pérdida de tiempo. Nada de lo que sucede en el escenario justifica el esfuerzo de acudir al teatro. Imagínense: una escena oscura iluminada fundamentalmente con círculos de luz que perforan esa oscuridad (lo único mínimamente interesante). En esos círculos bailan frenéticamente una serie de bailarines. Ellas…
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