Algo me pasa con Sir John. Cualquiera pudiera pensar que le tengo tirria y nada más lejos de la realidad. Nada que objetar a la entrega y seriedad que transmite a sus músicos. Es simplemente que no me ha convencido lo poco que le he escuchado en directo. Si vuelvo la vista atrás y recuerdo su concierto de hace cuatro años en esta misma sala con obras de Mendelssohn, me doy cuenta de que el efecto que me ha causado en esta nueva ocasión es el mismo de entonces: apatía. Y también desorientación: ya no sé si lo que plantea es tan historicista que escapa a mis escasos conocimientos, tan moderno que aún no he llegado (aunque entonces viene a mi memoria una 39 mozartiana interpretada por Jukka-Pekka Saraste en el Palau en marzo de 2003 y pienso que eso no es) o tan inglés que es imposible que encaje con mis gustos.
Sí, cuestión de gustos otra…
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