Revolucionario y romántico, como la orquesta que fundó en 1990. Así es el Mozart que la noche del martes presentó Sir Eliot Gardiner en el Festival de Música de Canarias. Revolucionario en cuanto que mezcla criterios historicistas, totalmente ajenos a Mozart, con criterios más clásicos. Y por la innovación, y aquí entran tanto el constante movimiento de coro y solistas por el escenario en busca del sonido perfecto para cada número como la ausencia del órgano que escribe en la particella de la misa el salburgués. Pero también escuchamos un Mozart romántico hasta el extremo, como en el Lacrimosa del Réquiem. La mezcla, en cualquier caso, gustó al público que había agotado las entradas semanas antes y aplaudió a rabiar.
La estrella de la noche, no obstante, fue el Monteverdi Choir. Un coro fundado en 1964 por el propio Gardiner y cuya…
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