Desde su designación como ‘Director Musical’ de la Orquesta Sinfónica de Montréal el trabajo de Kent Nagano no ha dejado a nadie sin asombrar. El publico montrealés vive un auténtico romance con su director que parece no tener límites. Nagano no deja de sorprender a su público y confirmar su talento y su versatilidad. Este concierto fue un claro ejemplo de ello. Primero, por el abismo musical que separa el universo de Beethoven y el de Shostacovich y lo poco habitual de la ejecución de ambos compositores en mismo concierto, y en segundo lugar porque ambas obras son de una dimensión tan vasta que son ya como dos conciertos en sí mismos. Algo que sólo Nagano se ha atrevido a programar al muy conservador público local.
Tanto Shostacovich como Beethoven hacen referencia a la desolación de la guerra y apelan al coraje, el heroísmo y la…
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