Es de justicia haber dedicado este concierto a la memoria de Thomas Kakuska, el veterano viola del Cuarteto Albán Berg, fallecido el año pasado, cuyo espíritu sigue presente en su alumna Isabel Charisius, que se ha incorporado al conjunto como si siempre hubiera sido integrante del mismo. Notables sus actuaciones, que se reafirmaron también esta vez: bellísimo sonido, protagonismo cuando hace falta, integración cuando le toca acompañar, afinación perfecta, expresión muy musical, técnica impecable. ¿Qué más se puede pedir?
El concierto empezó con el primero de los seis cuartetos que Mozart dedicó a su modelo en el género, que fue Joseph Haydn. Que para ello se tomó muchas molestias, es evidente si se analizan algunas facetas de este primer intento de emulación de aquel maestro. Un simple ejemplo: las escalas ascendentes cromáticas, parte…
Comentarios