Creo poder asegurar, sin temor a equivocarme, que una de las más famosas escenas del cine europeo, por no decir mundial, es aquella en la que la rubia y despampanante Anita Ekberg se introduce con su vestido de noche en la romana Fontana di Trevi en la película de Fellini, La Dolce Vita. ¿Podía haber algo más sensual que ese baño en aquel escenario? ¿Qué ciudad puede representar lo que fue el barroco mejor que Roma? ¿Hay algo más sensual que dicho arte, con sus formas sinuosas, sus curvas, su explosión de color? ¿Y hay alguien hoy en día que cante mejor esas arias llenas de coloraturas y belleza que Cecilia Bartoli? Personalmente tenía mis dudas, la veía a veces algo ruda, sobre todo en los ejercicios de agilidad, que borda, pero que por lo oído en disco no acababan de convencerme. El pasado martes, al escucharla en directo todas mis…
Comentarios