Siempre resulta placentero escuchar a dos célebres instrumentistas, que además son músicos de pura cepa, tocar juntos sonatas de Mozart, sobre todo si en el concepto de la aproximación a esta música hay unanimidad de criterio. Esto pudo notarse, sin lugar a dudas, desde el mismo principio de este concierto monográfico de obras mozartianas, dedicado esta vez a sus Sonatas para violín y piano, como ahora se le llaman, lo que, en rigor, es un error. Hoy en día los programas impresos dicen eso: Sonatas para violín y piano. No quiero ser puntilloso, pero ni la Sonata K377 ni la K481, que se tocaron en la primera parte del programa, son sonatas para violín y piano, sino sonatas “para instrumento de tecla y violín”. No las he contado, pero el piano tiene, por lo menos, diez veces más notas que tocar, que el violín, en ambas obras, y creo que me…
Comentarios