Llegó el pianista Bebo Valdés a Barcelona acompañado de una formación más o menos convencional y junto a su compañero de fatigas, el conguero Patato Valdés, toda una institución en el mundo de la percusión cubana.Y llegó para triunfar en una noche donde puso clase, arte y, sobre todo, un saber estar envidiables a su edad. No lo olvidemos, este señor nació en 1918 y todavía tiene la energía suficiente para embarcarse en giras por medio mundo en conciertos donde no se escatima nada: dos horas largas de música. En un ambiente familiar desde el instante cero (Bebo hizo la presentación de la banda como si nos conociera 'de toda la vida') y con una sonoridad muy envolvente, este señor se hizo con el público nada más empezar con las primeras notas de su piano. Un largo repertorio repasando los compositores clásicos cubanos, con algún guiño al…
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