En lo alto de la ciudadela conquense conectada con el abismo de las hoces escarpadas, la iglesia de San Miguel ofrece un santuario de acústica perfecta para la música. Es éste un templo de dos naves a igual altura ritmadas por arcos de medio punto tallados en piedra, en donde la cabecera ofrece, bajo una bella cúpula de piedra y casetones, el espacio ideal para el escenario. Blancas paredes y pureza clásica para una música del espíritu.
En este segundo concierto de la Semana de Música Religiosa de Cuenca tuvimos la oportunidad de escuchar al Cuarteto de Tokio. Este grupo fundado en 1969 es considerado como una de las más prestigiosas formaciones cuartetísticas de la actualidad. La interpretación de las dos obras fue extraordinaria en su perfección bajo un espacio totalmente apropiado para la circunstancia. Perfecta sincronía, bellísimo…
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