Eran casi las nueve de la noche cuando salieron a escena y recibieron la primera ovación de una casa abarrotada. Durante la sesión, en la que interpretaron temas propios y ajenos de diferentes épocas, el conjunto hizo la música, los intérpretes pusieron sus voluntades, virtudes y técnicas en función de la emoción, de construir un diálogo elocuente, sin fisuras capaz de infundir éxtasis en las almas. Dos décadas después de su primera presentación en el Carnegie Hall de Nueva York con una formación como esta, no cabe la menor duda de que Michel ha alcanzado la maestría en el estilo, y que es un artista en el ensamblaje de la música para este formato.
Michel produce un universo sonoro en cada una de sus improvisaciones partiendo de la recurrencia a frases o motivos -a veces imperceptibles- que elabora hasta la saciedad. Y en el proceso arduo…
Comentarios