Inusual pero coherente el concierto de abono del día 21 de abril, dedicado por entero a compositores finlandeses, aunque realmente sólo fueran dos: Sibelius y Sallinen. El primero, además, tiene influencias más o menos notorias sobre el segundo, aunque quizá debamos referirnos más bien a un estilo compositivo general de un área particularmente rica en creatividad musical como es la de este país nórdico, que además sabe potenciar ese patrimonio desde la instituciones públicas (estupendos festivales) y el ámbito privado (grabaciones, por ejemplo). En muchos aspectos, pues, un modelo que debería seguirse.
El Concierto para violín de Sibelius, en su versión revisada, se ha impuesto como uno de los puntales del género, por su belleza y originalidad: no se parece a ningún otro, pese a emplear hormas, digámoslo así, habituales para su…
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