Bajo la batuta del inglés Michael Lankester como director invitado, en su segundo concierto de abono, el viernes, en el Teatro Nacional, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) recuperó de pleno la calidad sonora usual que, en el concierto de apertura, dirigido por el titular, Chosei Komatsu, me había parecido desmejorada.
Asimismo, fueron una revelación la musicalidad, prestancia técnica y sedoso sonido opulento del austriaco Bernhard Naoki-Hedenborg, solista en violonchelo, en su debut local, quien, con el enfocado y solícito respaldo del director y la OSN, plasmó una interpretación intensa, reconcentrada y penetrante del Concierto N° 2 para violonchelo y orquesta opus 126, de Dmitri Shostacovich (1906-1975), figura excelsa del modernismo ruso-soviético y uno de los compositores más significativos del siglo XX.
Comentarios