Ya conocíamos el dúo de los hermanos Capuçon, que habían tocado en Madrid en febrero del año en curso, y también a Gérard Caussé como eximio violista, pero nunca los habíamos escuchado juntos haciendo trío. Pues puedo decir, de entrada, que no solamente nos deleitaron sino superaron todas nuestras expectativas. Con un programa fascinante, nos dieron una magistral demostración como se hace música y como se cultiva el género de cámara, para no mencionar ni siquiera la perfección instrumental de todos y cada uno.
Como entrada, una obra de Kurtág, Jelek (Signos) op 5, del año 1961, para viola sola. Se trata de cinco fragmentos sucintos, algunos muy breves, que exploran las diferentes posibilidades sonoras del instrumento. Así el 2º fragmento es tocado con sordina, el 3º sin arco, solamente pizzicato, y el 5º con dobles cuerdas. El lenguaje es…
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