Desde su nacimiento esta obra arrastra un halo de escándalo. El dúo Verdi/Somma, más este último, tuvieron que tragar con algunas imposiciones debidas a la censura monárquica de la época y finalmente su estreno tuvo lugar el 17 de febrero de 1859 en Roma y no en el Nápoles previsto.La puesta en escena de Calixto Bieito ha sido en esta ocasión lo que ha desatado la rebelión que un sector del público --vale decir que minoritario-- hizo patente ya desde el comienzo. Un público como es el operístico, tan poco dado a cambios, no aguanta impertérrito una subida de telón con un semicírculo de wateres donde sus integrantes están sentados y allí mismo se suben calzoncillos y pantalones; era de esperar algún grito de disgusto emergiera, pero el protestar reiteradamente cortando el buen ritmo de la opera como hizo algún, o alguna, no parece lo más…
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