Después de la escisión de la antigua Checoslovaquia, el panorama musical cambió en una tierra especialmente sobresaliente en el arte musical, tanto respecto a compositores como intérpretes. Hasta entonces, la Filarmónicas Checa y Eslovaca compartieron titularidad oficial de un falso país que siempre tuvo el alma separada, aunque se diga que la música no tiene fronteras. La hermana mayor siempre fue, está claro, la primera, una de las mejores centurias del mundo. Los grandes artistas que la frecuentaban, checos o no, también dirigían la Filarmónica Eslovaca, la cual, sin haber llegado a ser comparable con los de Praga, sí se benefició de un rico flujo de directores invitados: Abbado, Ancerl, Celibidache, Kondrashin, Neumann o Jachaturián han pasado por su podio. Existen, asimismo, gran cantidad de grabaciones, históricas o actuales,…
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