Esta es la primera vez que veía a Christian Zacharias en su faceta de director de orquesta: lo había visto tocando el piano y dirigiendo a la vez -precisamente Mozart- pero en esta ocasión había una intención clara de presentarse como director de repertorio exclusivamente orquestal, para lo cual eligió dos obras destinadas al lucimiento de la orquesta, Ravel para destacar los aspectos tímbricos, y Stravinski como tímbrica, pero sobre todo como modelo de rítmica precisa.
Además Zacharias eligió hacer los Valses nobles y sentimentales en la doble versión de orquesta, el viernes con la OSG y nuevamente en el recital en solitario que el sábado dió en el Teatro Rosalía de Castro de A Coruña, y fueron dos versiones bien distintas, más técnica la orquestal, más lírica o nostálgica la pianística. Ravel es autor con el que Zacharias sintoniza…
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